Cata a ciegas: qué es y por qué te quita los prejuicios
Qué es una cata a ciegas, qué tipos hay, cómo se razona sin etiqueta para adivinar uva, región y precio, y por qué te enseña más que ninguna. Pruébala.
Una cata a ciegas es catar un vino sin saber cuál es: con la botella tapada, sin etiqueta, sin precio y sin pistas. Solo tienes lo que hay en la copa. Sirve para juzgar el vino por lo que es y no por lo que crees que es, y por eso es la mejor forma de aprender a catar y la más divertida de ponerte a prueba.
¿Qué es exactamente una cata a ciegas?
Es una cata normal (mirar, oler, probar) con una regla: no sabes qué estás bebiendo. Ni la bodega, ni la uva, ni la región, ni lo que cuesta. Al final, si se quiere, se destapa y se comprueba.
Es como se juzgan los vinos en los concursos y como se examinan los sumilleres. No por esnobismo, sino porque es la única forma de que la etiqueta no vote.
Los tipos de cata a ciegas
No todas las catas a ciegas son igual de difíciles:
| Tipo | Qué sabes | Dificultad |
|---|---|---|
| Sencilla | Qué vinos hay, pero no cuál es cada copa | Baja: puedes ir descartando |
| Con pista | Una pista: la uva, el país o el rango de precio | Media |
| Doble ciego | Nada: ni qué vinos hay ni en qué orden | Alta |
Para empezar, la sencilla es perfecta: tienes una lista y vas emparejando. El doble ciego es el examen final.
Por qué la cata a ciegas te quita los prejuicios
Cualquiera que haya organizado una cata a ciegas lo ha visto pasar. El vino que todos alababan con la etiqueta delante queda a media tabla. El barato que nadie habría pedido en un restaurante gana. Y el experto de la mesa no acierta ni el país.
No es que la gente mienta. Es que la etiqueta, el precio y la fama cambian lo que esperas, y lo que esperas cambia lo que notas. Si sabes que un vino es caro, buscas sus virtudes. Si sabes que es barato, buscas sus defectos. Si lees «notas de grosella», encuentras grosella.
Al tapar la botella, todo eso desaparece. Y pasan dos cosas:
- Descubres qué te gusta de verdad. No lo que te dijeron que debería gustarte.
- Aprendes de verdad. Sin la etiqueta, tienes que relacionar lo que notas con lo que es. Esa es la memoria que hace a un buen catador.
Cómo se razona en una cata a ciegas
Adivinar un vino a ciegas no es magia ni olfato de superhéroe: es deducción. Como un detective, juntas pistas y descartas sospechosos. El método, fase a fase:
- La vista te dice la edad y la concentración. Un borde violáceo apunta a un vino joven; uno anaranjado, a uno con años. Un color muy profundo sugiere una uva de piel gruesa o un clima cálido.
- La nariz te dice la uva y la crianza. La fruta (roja, negra, cítrica, tropical) y sus matices apuntan a la variedad. La vainilla, el coco o el tostado delatan la barrica.
- La boca te dice el clima. Mucha acidez suele venir de un clima fresco; mucho alcohol y fruta madura, de uno cálido. El tanino separa unas uvas de otras.
- Juntas las pistas y decides. Uva, región, país y, el más difícil, el precio.
Un ejemplo: tinto, color profundo con borde violáceo, mucha fruta negra y pimienta, acidez media, tanino firme. Joven, de clima cálido o templado, uva de piel gruesa con notas especiadas... La syrah o la monastrell entran en la lista de sospechosos.
Lo más importante: decide. A ciegas, quedarse en blanco no suma nunca; arriesgar, a veces sí.
Cómo hacer una cata a ciegas en casa
Es más sencillo de lo que parece:
- Tapa las botellas con papel de aluminio, bolsas de papel o calcetines limpios, con el cuello incluido.
- Numéralas después de mezclarlas, y mejor si lo hace otra persona: así ni tú sabes cuál es cuál.
- Sirve poco en copas iguales: un dedo o dos.
- Apunta antes de hablar. Una palabra dicha en voz alta contagia a toda la mesa.
- Destapa al final, nunca antes.
Si no quieres comprar y tapar los vinos, hay otra opción: que te lleguen ya tapados.
La cata a ciegas como juego: así funciona Winegang
Winegang es exactamente esto convertido en competición. Cada mes llega a casa una caja con cuatro muestras de vinos distintos, tapadas y marcadas con una letra (A, B, C y D). Desde el móvil, sin instalar nada, respondes fase por fase, y cada respuesta suma puntos:
| Fase | Qué se adivina | Puntos |
|---|---|---|
| Visual | Intensidad y color | 3 |
| Olfativa | Intensidad y aromas primarios, secundarios y terciarios | 8 |
| Gustativa | Dulzor, acidez, tanino, cuerpo y final | 5 |
| Final | Uva (12), región (5), precio (4) y país (3) | 24 |
Hasta 40 puntos por vino y 160 al mes. Los fallos no restan, así que conviene arriesgarse: un razonamiento a medias vale más que una casilla vacía. Y una pista de la casa: si el vino no tiene aromas de crianza, lo correcto es marcar «ninguno». Un albariño joven no ha visto una barrica en su vida, y si le pones vainilla, fallas.
Se juega solo o en grupo, tu winegang, y el día 1 de cada mes salen los resultados. Para ver cómo es el juego por dentro, mira las preguntas frecuentes.
Lo que te enseña una cata a ciegas
La primera cata a ciegas suele ser una pequeña cura de humildad. La segunda, un reto. A partir de la tercera, empiezas a notar cosas que antes no veías: que esa acidez apunta al norte, que esa fruta negra con pimienta no es casualidad, que lo caro no siempre gana. Ahí es cuando dejas de catar etiquetas y empiezas a catar vino. Y entonces lo único que falta es alguien contra quien demostrarlo.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se cata a ciegas?
Para juzgar el vino por lo que hay en la copa y no por lo que dice la etiqueta. Es lo que se hace en concursos y en exámenes de sumillería, y es la forma más honesta de saber si un vino te gusta de verdad.
¿Es difícil acertar un vino a ciegas?
Acertar el vino exacto, casi imposible. Acertar la uva, el país o el estilo se aprende con práctica y método. Por eso en los juegos de cata se puntúa cada parte por separado: siempre se suma algo.
¿Qué es una cata a doble ciego?
Aquella en la que el catador no sabe nada de los vinos: ni cuáles hay, ni en qué orden. Es la más exigente, porque no hay ninguna lista con la que descartar.