Juegos de vino para una cena con amigos (sin postureo)
Siete juegos con vino para una cena con amigos: a ciegas, de precios, de aromas y de maridaje. Sin beber de más y con ganador. Elige el de esta noche.
Los mejores juegos con vino para amigos son los que ponen a prueba la nariz, no el aguante: una cata a ciegas por puntos, adivinar qué vino es el más caro, encontrar el intruso entre tres copas, reconocer aromas con los ojos cerrados o emparejar vinos y platos. Con tres o cuatro vinos y una hoja para apuntar, hay juego para toda la cena.
Antes de empezar: aquí el que falla no bebe
Una aclaración, porque cuando se busca «juegos con vino» salen muchos juegos de beber. Estos no lo son. En todos se cata poco, se apunta mucho y se gana por tener razón, no por terminar la copa. El que falla, apunta su fallo y aguanta las bromas. Con eso basta.
Lo que necesitas para casi todos: unas copas, agua, papel de aluminio o bolsas para tapar botellas, bolígrafos y algo de picar para después.
1. La cata a ciegas por puntos
El juego madre. Tapa tres o cuatro botellas, numéralas y reparte una hoja con preguntas para cada vino: ¿blanco joven o con crianza?, ¿qué uva?, ¿de qué país?, ¿cuánto cuesta la botella?
Da más puntos a lo difícil (la uva) que a lo fácil (el país), y que los fallos no resten: así todo el mundo se arriesga en vez de quedarse en blanco. Al final se destapa, se suman puntos y hay ganador.
Truco: que nadie hable hasta haber apuntado. En cuanto alguien dice «esto es un rioja», la mitad de la mesa lo apunta.
2. El precio justo
Cuatro vinos tapados de precios muy distintos: uno barato, uno medio, uno caro y uno muy caro, por ejemplo. El juego consiste en ordenarlos del más barato al más caro.
Es el juego que más debates provoca, porque nadie está tan seguro de distinguir un vino caro como cree. Puntúa por cada vino en su posición exacta y da un punto extra a quien acierte el orden completo.
3. El intruso
Tres copas por persona: dos del mismo vino y una de otro parecido (dos tintos jóvenes de la misma uva, por ejemplo). Hay que encontrar el intruso.
Parece fácil. No lo es. Es el juego perfecto para ver quién tiene buena nariz de verdad, y se puede repetir varias rondas cambiando la pareja de vinos.
4. La ruleta de aromas
Este no necesita vino. Prepara vasos opacos o frascos con cosas que aparecen en las notas de cata: canela, clavo, cáscara de limón, fresa, pimienta, café, vainilla, hierba recién cortada, cuero si tienes una cartera vieja. Tápalos con un trapo fino o papel con agujeros.
Cada uno huele y apunta qué es. Quien más acierta, gana. Y luego, al catar, de repente todo el mundo encuentra la canela en el tinto. Funciona.
5. El maridaje a ciegas
Tres vinos y tres platitos: algo salado (jamón o queso curado), algo graso (un frito) y algo dulce (chocolate negro, por ejemplo). Cada jugador tiene que emparejar cada vino con el plato con el que mejor funciona.
No hay una única respuesta correcta, así que se vota: cada uno defiende su elección y la mesa decide quién la ha argumentado mejor. Es el más divertido para los que no saben de vino, porque gana el que mejor se explica.
6. Vuelta al mundo
Pon un mapa grande en la mesa y tres o cuatro vinos tapados de países distintos. Cada jugador pone una ficha (una moneda, un tapón) en el país donde cree que se hizo cada vino.
Suma puntos por país acertado y, si quieres complicarlo, uno más si se acerca a la región. Es más difícil de lo que parece: un tinto de clima cálido puede venir de casi cualquier sitio.
7. La hoja de cargos de Winegang
Si os quedáis con ganas de algo más serio, este es el juego completo. En Winegang cada vino se puntúa sobre 40, fase por fase:
| Fase | Qué se adivina | Puntos |
|---|---|---|
| Visual | Intensidad y color | 3 |
| Olfativa | Intensidad y aromas primarios, secundarios y terciarios | 8 |
| Gustativa | Dulzor, acidez, tanino, cuerpo y final | 5 |
| Final | Uva, región, precio y país | 24 |
Los fallos no restan, así que conviene arriesgarse. Cada mes llega a casa una caja con cuatro muestras de vinos distintos, tapadas y marcadas con una letra, y cada uno responde desde su móvil. La puntuación es automática, así que nadie tiene que hacer de árbitro.
Cómo elegir el juego según el grupo
| Si tu grupo… | Juega a… |
|---|---|
| No sabe nada de vino | La ruleta de aromas o el maridaje a ciegas |
| Tiene un sabelotodo | El intruso: pone a cada uno en su sitio |
| Discute por todo | El precio justo |
| Es muy competitivo | La cata a ciegas por puntos |
| Quiere repetir cada mes | La hoja de cargos, en gang |
La revancha es lo mejor del juego
Lo que convierte una cena en tradición no es el ganador de esa noche, sino el que pierde y pide la revancha. Si al recoger la mesa alguien ya está proponiendo fecha para la siguiente, el juego ha funcionado. A partir de ahí, solo queda decidir quién trae los vinos y quién lleva la cuenta de los puntos. Y eso también puede hacerse solo.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos vinos hacen falta para un juego de cata?
Con tres o cuatro vinos ya hay juego. Para los de precio o de cata a ciegas por puntos, cuatro es lo ideal: suficiente para que haya ganador y no tanto como para cansar la nariz.
¿Se puede jugar con vino si alguien no bebe alcohol?
Sí. En la ruleta de aromas no hace falta probar nada, y en cualquier cata se puede oler y escupir. Quien no bebe puede además hacer de árbitro o de maestro de ceremonias.
¿Qué premio se le da al ganador de un juego de vino?
Algo simbólico que dé para presumir: elegir el vino de la próxima cena, una copa grabada o el derecho a no fregar. Lo que importa es el título hasta la revancha.